Un trasplante de órganos es un proceso quirúrgico para insertar órganos de un individuo a otro con el propósito de mejorar o salvar la vida de este. Para llevarlo a cabo se necesita uno o varios donadores, los cuales están de acuerdo con realizar la operación. Hay casos donde las personas pueden donar sin necesidad de haber fallecido, por ejemplo con un riñón o médula ósea, en otros, como el corazón o las córneas, la persona debe estar muerta.
Sinceramente, me parece que los trasplantes de órganos están bien. Primeramente, muchísimas vidas han sido salvadas gracias a estos procedimientos y otras se han mejorado por mucho. Es mejor ponerse a pensar que hay gente a la que se puede ayudar aunque sea un poco. No le veo problema a la donación sobretodo porque una persona escoge y está consciente de su decisión, en el caso de que haya ocurrido un accidente, la información se encuentra en su licencia de conducir de si quiere o no quiere donar si es que fallece. También, me he puesto a pensar en familias que hacen todo lo posible por ayudarse entre sí, la espera para encontrar un donador parece eterna, pues es necesario seguir listas en los hospitales que muchas veces son manejadas por prioridades.
Desde mi punto de vista, un trasplante de órganos no parece malo, desde el momento en el que te pones a pensar en que si ya no necesitas un órgano, ¿por qué no dárselo a alguien que le haga falta?, ¿nos afectaría en algo?, mi respuesta es no, por eso mismo los médicos están informados acerca de lo que se puede donar mientras estás vivo y una vez ya fallecido. Creo que es muy difícil que algo te ocurra por donar, pero por eso mismo también hay que tomar en cuenta el centro médico al que acudamos, hay que ver si puede brindarnos información acertada y procedimientos seguros.

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